El Pacto

Relato creado el reto literario propuesto por @alexdhawer , donde había que crear un relato con un personaje gris usando las palabras 𝐩𝐢𝐫𝐚𝐭𝐚, 𝐦𝐚𝐳𝐦𝐨𝐫𝐫𝐚 𝐲 𝐞𝐧𝐜𝐚𝐩𝐮𝐜𝐡𝐚𝐝𝐨.

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Hace años hice un pacto con ella, creí que podía burlarla, pero ni siquiera en lo más profundo de este abismo, encerrado en una asquerosa mazmorra rodeado de piratas y criminales, puedo librarme.

Pronto llegará hasta mí. Sé que lo desea más allá de toda lógica.

Los gritos de desesperación de los guardias resonaban por los pasillos mientras eran despedazados por algo que no conseguían comprender.

Los presos a mi alrededor estaban asustados. Debí suponer que ya se acercaba al no haber visto una rata en días.
Nada puede detenerla. Nadie que se haya enfrentado a ella ha sobrevivido para contarlo.

A mi mente vino una conversación que tuve con otro preso. “¿Qué aspecto tiene la muerte?” preguntó. Yo le contesté “depende de quien la mire”.

Tras un reguero de cadáveres, esa figura encapuchada se acercó a mí, dispuesta a cumplir con aquel trato hecho ya hace tanto tiempo.

El sacrificio

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Mi cuerpo todavía temblaba por lo que acababa de presenciar.

Todo aquel que me acompañaba había muerto. Quien narre esta historia dirá que yo también sucumbí en esta sucia mazmorra.

Dejé de ser como los demás. Bajo mis pies aún se encontraba el círculo de atadura dibujado en el suelo con mi propia sangre.

La tempestad de mis pensamientos se fundía ahora con los susurros de tormento de mi prisionero. Este se retorcía dentro de mi ser deseando tomar el control de mi cuerpo.

Apenas podía sostener la espada. Mis ojos pronto se nublarían y mi voluntad podría resquebrajarse del todo. En parte casi deseaba que la oscuridad me diese cobijo ante la visón de un mundo tan retorcido, pero no podía dejar que los barrotes de mi mente se rompieran. Ahora era la prisión de uno de los dioses que aún vagaba sobre las cenizas de la tierra.

El reflejo

Relato creado para la continuación de una historia como reto de Instagram propuesto por @manodemitril

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Mi propio reflejo en el agua se burlaba de mí ahora. Me mostraba algo que ya no existía y que había perdido para siempre. La imagen de mí misma cuando vestía la armadura dorada de la legión de la luz, con ese aura resplandeciente que cegaba a quienes se nos oponían en las sombras.

Ese pasado ya no volvería. No desde el día en que yo, Auriel de la casa del Halcón, viera morir ejecutado a la única persona que he amado en este retorcido mundo.

Ese día estuve toda la noche junto a su cabeza decapitada, mis lágrimas no podían llenar todo el vacío que me había provocado su pérdida.

Todos lo habían condenado. No eran conscientes de que había sido engañado, que la bondad, la justicia y la luz eran lo único que albergaba en su corazón. No escucharon mis súplicas, ni siquiera el rey quiso devolverme todos esos años luchando sus batallas.

¿Y todo por qué? ¿Por saciar las ansias de sangre de un pueblo ignorante que no ve más allá de las apariencias?

Todos ellos se condenaron ese día. Todos ellos murieron, pero aún no lo saben. Cuando en la noche más oscura rueguen porque la luz los salve será cuando sepan que ejecutaron al más fiel de su sirviente, y que Auriel, La Espada del Alba, murió con él…

El reflejo cambió, mostrando lo que era en realidad. Una campeona de las sombras, con una armadura más oscura que el vacío de la muerte.

La mejor noche

Relato creado para la continuación de una historia como reto de Instagram propuesto por @manodemitril

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Se encontraba frente a la puerta de aquel local y su corazón aún latía con fuerza después de todo aquello.

¿Hacerse pasar por un agente del gobierno? No, eso no había sido lo más gratificante de su vida. Trabajar para la mafia italiana más peligrosa le había resultado excitante, pero nada superaría aquella noche. La noche en que había entregado aquellos códigos nucleares, que tanto le había costado conseguir, mereció la pena.

Hasta ahora todo lo había hecho por dinero, pero jamás se había sentido de esa manera. Nunca su corazón había ido tan rápido después de ver a su contacto.
Aún podía oler su perfume de lavanda flotando en el aire. Se le había quedado impregnado cuando se dieron dos besos como si fueran viejos amigos que se reencuentran después de tanto tiempo.

Esos ojos verdes se habían quedado grabados a fuego en su memoria. Sus labios rojos, tan intensos como la sangre, y aquella sonrisa que devolvería la vida a los muertos, le habían embrujado para siempre. Sin duda había sido la mejor noche de su vida.

Sacó de su abrigo un pitillo y lo encendió con una de las cerillas de la cajetilla que la misteriosa mujer de rojo le había obsequiado.

Se percató cuando dio la segunda calada que había un número de teléfono escrito a bolígrafo en el dorso del paquete de cerillas. Una sonrisa se le dibujó en el rostro. Su corazón, que ya se había calmado, volvió de nuevo a latir frenéticamente.

El último combate

Relato creado el reto literario propuesto por @alexdhawer en colaboración @manodemithril
Debía contener los términos: espada, sapo y famélico.

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El famélico anciano podía sentir como todas esas almas enfriaban su rostro. Muchas las había conocido en el pasado ya que él mismo las había enviado a este lugar. Pronto se uniría a ellas.

Avanzaba sin miedo y su corazón latía débilmente. Había luchado codo con codo con los más grandes reyes, derrotado a los monstruos más temidos y conquistado lugares que ningún hombre pudo soñar, pero su fin estaba cerca.

Se detuvo ante aquella oscura presencia.

−Muchos años llevo esperando −dijo el anciano mientras se quitaba los andrajosos harapos que cubrían su armadura, dejando ver el emblema de un sapo dorado en su torso, símbolo de su legión.
Desenvainó su espada por última vez y se dirigió a la mismísima Muerte:

−Infinitas veces has evitado nuestro encuentro. Todas las ocasiones en las que me podías haber dado una gloriosa muerte en la batalla se esfumaron como hojas en el viento. ¡He viajado muy lejos para encontrarte! −gritó fuertemente y su voz resonó por todo el Abismo−. ¡Luchemos una vez más como lo hemos hecho tantas veces! ¡Pero esta vez ninguno de los dos tendrá piedad!

La Muerte sonrió y complació el último deseo del anciano.

Humanidad

Relato creado para la continuación de una historia como reto de Instagram propuesto por @manodemitril

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−¿Quieres saber por qué lo hice? Tú sabes por qué.

Aquel hombre volvió a apuntarle. Esta vez disparó. El impacto le dio en el pecho, haciendo saltar trozos de metal que quedaron esparcidos por el asfalto.

El androide estaba en el suelo observando al que sería su verdugo.

−Entonces. ¿Vas a matarme? −preguntó mirándole directamente a los ojos.
Pudo sentir las dudas que invadían a ese hombre. Sabía que este no veía otra opción que acabar con su artificial vida. No tenía derecho a un juicio. Tan solo era un objeto más en una ciudad de acero y cristal

−Entonces ¿los mataste por ella verdad? Por lo que le hicieron.

−Y volvería a hacerlo −dijo tajante el androide.

−La muerte solo lleva a más muerte. Cuando estas personas descubran que ella te envió, la pondrás de nuevo en peligro.

−Entonces, diles que los maté porque mi protocolo de personalidad se dañó. Que solo fueron hombres en el lugar equivocado, en el momento equivocado −indicó señalándose en un punto exacto de la cabeza−. Dispara justo aquí, donde está mi núcleo de memoria. Cuando se destruya, ya no habrá ninguna prueba, y ella será libre… La máquina sin corazón muere, la chica vive. Es lo justo.

Aquel hombre dudo un momento.

−¡Hazlo!

Un disparo fue suficiente para volarle la cabeza y hacer añicos el núcleo. Luego se secó las lágrimas y se marchó en la oscuridad. Esa máquina ni siquiera tenía un nombre, pero sin duda tenía un corazón.